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“Charlie Hebdo” de Paris. |
Su nombre proclama el
recuerdo a ambos personajes,
Charlie Brown y Charles
de Gaulle.
“Charlie Hebdo”, o “Charlie Semanal”, es una revista ilustrada con caricaturas
humoristas de gran fondo republicano, de intensas posturas anti-clericales y,
sobre todo, sumamente contraria a todos los sectarismos y catecismos
dogmáticos.
La fuerza crítica y talentosa de esta revista ha generado mucha simpatía
entre las izquierdas educadas de Francia y también muchísima antipatía entre
cristianos, judíos, islámicos y funcionarios públicos, y sobre todo entre los
partidos políticos moderados y extremistas, tanto de derecha como de izquierda.
Por ejemplo, el antecesor inmediato de Charlie Hebdo, la revista semanal “Hara-Kiri Hebdo”, fue prohibida y sacada
de circulación el 4 de noviembre de 1970 por el Gobierno francés de George
Pompidou, por una portada irreverente referente a la muerte de Charles de
Gaulle. Todo el personal de “Hara-Kiri” pasó instantáneamente a formar la nueva
revista “Charlie Hebdo”.
El exterminio colectivo de sus más importantes colaboradores el 7 de enero de 2015, como en el exterminio
masivo de las Torres Gemelas en los Estados Unidos, me parece que servirá de
base para fortalecer en Francia las tendencias conservadoras del poder político
francés contra las libertades individuales y los derechos civiles con mucho más
fuerza que el atentado mismo.
Y como un sub producto inevitable de todo esto el poder electoral de la
derecha nacionalista dentro del Frente Nacional seguirá creciendo con paso
firme para fijarse con mayor arraigo en la conciencia anti islámica y anti
inmigratoria de una parte importante del pueblo francés conservador y
tradicionalista.
Por otra parte, los Estados europeos del Pacto Atlántico, consolidarán sus
definiciones políticas, estratégicas y tácticas sobre la seguridad nacional para
definir a muchos de sus enemigos islámicos como criminales y privarlos así de
cualquier derecho conducente a posibles arreglos judiciales o de paz. Lo cual implica la determinación
militar de exterminarlos. El consenso de las multitudes al respecto, sin duda
que ya está emocionalmente preparado para este tipo de combate por la defensa
de la democracia y de la libertad.
Por eso frases éticamente aberrantes referidas al uso autorizado de la
violencia letal como “Justa Causa”, “Guerra por la Paz”, “Enemigo Criminal”,
etc., sospecho que tendrán muy buena aceptación popular y mediática.
Pero por otra parte en verdad, lo que está en juego en la actualidad es el
significado práctico de la libertad de expresión y de la libertad de prensa, en
el sentido legal más amplio y posible del término.
O más bien, dicho en términos formales, así como se entiende según la
tradición jurisdiccional estadounidense que interpreta técnica y éticamente a
la Primera Enmienda a la Carta de los Derechos Civiles de la Constitución de
los Estados Unidos.
Es precisamente en ese sentido amplio y civilizador que Charlie Hebdo y cualquier persona en el
mundo tendría el derecho y la libertad de expresión para ridiculizar y burlarse
de las creencias, de las pasiones y de los actos públicos y privados de
cualquier individuo u entidad, en especial de los personajes más importantes
del pasado y de la actualidad, fuesen ellos sacerdotes, profetas, empresarios,
presidentes, artistas, políticos, dioses, etc..
Y si hoy nos atrevemos a postular “Yo Soy Charlie” embebidos de noble espíritu de solidaridad, lo
que estamos proclamando de manera implícita es que aceptamos y apoyamos el
ejercicio de la libertad de expresión y de prensa en el sentido más amplio,
radical e irreverente que practicó con genial valentía, talento y humor el
Semanario Charlie de París, aunque el ejercicio de dicho derecho le costó la vida a sus más importantes
colaboradores y periodistas.
Es cierto que hoy estamos profundamente afectados e indignados por el
asesinato de estos nobles periodistas franceses que fueron víctimas de un acto
criminal perpetrado por miembros insensatos de una corriente particular del
Islam sectario, intolerante y violento, pero es cierto que también estamos
realmente preocupados por la eventualidad que sean los militares y los políticos
defensores de nuestra democracia y seguridad nacional y no los criminales terroristas islámicos,
quienes a la larga podrían poner en peligro nuestros derechos civiles y
nuestras libertades de expresión y de prensa.
Salud.
Flavio.